El pensamiento crítico es la capacidad de examinar una afirmación o un problema, distinguir razones de conclusiones, revisar la evidencia disponible y formular un juicio que pueda explicarse y revisarse. No consiste en desconfiar de todo: pide hacer visibles los criterios con los que se acepta, corrige o rechaza una idea.
Al trabajar con IA, esa capacidad se vuelve visible en acciones concretas: pedir la fuente de una afirmación, contrastarla con un material confiable, detectar un supuesto ausente o explicar por qué una respuesta no sirve para el caso. La fluidez de una salida no demuestra que sea verdadera ni que responda a la pregunta. Por eso la persona debe revisar su solidez y decidir qué hacer con ella, en lugar de confundir rapidez de producción con rigor. Este cuidado también ayuda a reconocer cuándo una Descarga cognitiva libera trabajo para juzgar y cuándo deja de hacerlo.
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