El aprendizaje activo (active learning) reúne situaciones en las que la persona hace algo cognitivamente significativo con el contenido: selecciona información, explica relaciones, compara alternativas, formula una pregunta o justifica una decisión. Participa, resuelve, contrasta, discute y reflexiona; no se limita a recibir información. Tampoco se define solo por participar, moverse o usar una herramienta.
Una actividad visible, como subrayar, hacer clic u ordenar tarjetas, puede quedarse en manipulación superficial. Para saber si hay aprendizaje activo conviene observar qué operación realiza la persona y qué evidencia deja: una explicación, una conexión pertinente, una revisión razonada o una conclusión apoyada en el material. El marco ICAP ayuda a distinguir esos modos de implicación.
La IA puede proponer ejemplos, preguntas, contraargumentos o retroalimentación, pero su presencia no vuelve activa una tarea. El criterio sigue siendo lo que la persona debe comprender, producir, comprobar y revisar; también puede diseñarse una alternativa sin IA que conserve esas operaciones. Esta orientación recupera la tradición de la Educación dialógica.
Para distinguir la actividad visible de la elaboración cognitiva, continúa con Aprendizaje activo en la formación docente.
Referencia#
Chi, M. T. H., & Wylie, R. (2014). The ICAP framework: Linking cognitive engagement to active learning outcomes. Educational Psychologist, 49(4), 219–243. https://doi.org/10.1080/00461520.2014.965823
