Situación en la que alguien firma como propio un resultado sobre el que ya perdió el control interpretativo, es decir, cuando ya no puede explicar por qué su trabajo dice lo que dice. Es una de las formas extremas de pérdida de la Dirección epistémica que la investigación ha nombrado; la otra es la Subyugación algorítmica. Los nombres no cambian el fenómeno, pero permiten conversar sobre él con precisión y advertir que el paso de la cocreación dirigida a estas formas de desplazamiento rara vez se decide de manera consciente.
