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Persona iluminando capas documentales y señales en un corte de terreno de papel.
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  2. Actividades y productos de aprendizaje: diseñar, acompañar y evaluar/

Diagnóstico: contrastar explicaciones y necesidades antes de intervenir

Un diagnóstico describe una situación antes de proponer cómo cambiarla. Su producto no es una solución ni una lista de carencias: es una lectura situada que separa lo observado, lo que podría explicarlo y lo que aún falta averiguar. Esa separación importa porque una respuesta convincente puede convertir una suposición en causa con demasiada facilidad.

El siguiente caso es didáctico y ficticio. Un equipo imagina baja participación en una actividad de curso. En vez de escribir «el grupo no tiene interés», trabaja con registros simulados de asistencia, horario y tres comentarios preparados para la actividad. Esos materiales sitúan una posible dificultad de acceso desde teléfono. El equipo no concluye que el acceso móvil sea la causa: reconoce que la carga laboral podría influir y decide qué dato necesitaría para distinguir ambas explicaciones.

Secuencia para pasar de la preocupación al diagnóstico
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El propósito es aprender a describir una situación sin etiquetar a sus participantes, valorar indicios y comparar explicaciones con distinto respaldo. El docente reconocerá esas habilidades cuando el grupo vincule una afirmación con un registro, identifique una condición que falta conocer y justifique por qué sostiene, debilita o deja abierta una explicación.

Para dos sesiones, el docente prepara un expediente ficticio con registros de participación de tres semanas, horarios, una muestra del material digital y comentarios simulados. Añade una hoja que distinga observación, interpretación y pregunta pendiente. Reserva un segundo conjunto breve de indicios para revisar después la explicación inicial. Los datos preparados permiten aprender el procedimiento sin convertir al grupo real en objeto de indagación ni solicitar información personal.

Primero el grupo convierte la preocupación en una pregunta situada: «¿qué condiciones se relacionan con la baja participación en esta actividad durante estas tres semanas?». Después enumera qué registro tiene, qué periodo cubre y qué no permite inferir. Formula al menos dos explicaciones que puedan diferenciarse. En el ejemplo, una es que el material dificulta el acceso móvil; otra, que el horario coincide con jornadas laborales.

Luego busca una comprobación proporcionada con el material disponible. En esta práctica revisa si el documento puede leerse en un teléfono y contrasta esa observación con el segundo conjunto de indicios. Saber desde qué dispositivo se abrió el material no demuestra por sí solo que se pudo leer o realizar la actividad. Si el ejercicio usa un contexto real, cualquier consulta adicional debe acordarse con el docente y pedir sólo información pertinente.

La entrega final contiene una descripción situada, notas de evidencias con su procedencia, dos explicaciones posibles, su estado de respaldo y la información que permitiría contrastarlas mejor. No es obligatorio descartar una si los indicios no bastan. Incluye una comparación entre la interpretación inicial y la revisada, y un límite. Otro equipo revisa si algún enunciado presenta como observación lo que sigue siendo interpretación; los autores responden esa objeción en una nota y ajustan el diagnóstico. La devolución puede señalar una duda bien formulada como logro de la actividad.

Ejemplo trabajado: participación y acceso
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En el ejemplo ficticio, el primer paquete incluye una caída de participación en la segunda semana, el horario de publicación y un comentario simulado: «no pude leer la tabla en el teléfono». El equipo escribe inicialmente: «la baja participación se debe al desinterés». Al volver a esos indicios, cambia a: «en la segunda semana participaron menos personas; un comentario señala una dificultad para leer el material en teléfono». La segunda frase permite localizar su respaldo y no atribuye una intención a todo el grupo.

El segundo paquete añade dos comentarios también ficticios: «la tabla se cortaba en mi pantalla» y «ese día estaba trabajando y la leí después». Además, la inspección en clase permite comprobar si la copia de práctica presenta o no el problema de lectura descrito. Si efectivamente se corta, eso respalda una barrera de presentación en esa copia; no establece cuántas personas la encontraron ni cuánto explica la baja participación. El comentario sobre trabajo hace pertinente examinar el horario, pero tampoco permite generalizarlo al grupo.

La conclusión suficiente para esta práctica sería: «hay indicios de dos barreras posibles, lectura móvil y compatibilidad de horarios. Conviene comprobar con qué frecuencia aparece cada una; no contamos con evidencia para atribuir la participación al desinterés». El diagnóstico identifica una necesidad de acceso legible y una pregunta sobre disponibilidad, sin declarar una causa única.

Una entrega suficiente conserva las notas de ambos paquetes, explica qué indicio respaldó o debilitó una interpretación y dice qué información falta. Es insuficiente anunciar que cambiar el formato ya resolvió la participación o afirmar que el horario causó la caída. Ofrecer una versión adaptada y comparar una actividad posterior sería una prueba futura, sujeta al diseño y a las condiciones del curso; sus resultados no se inventan para cerrar el diagnóstico.

Tres literacidades en el recorrido
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Literacidad operativa: formular preguntas y cuidar los registros
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El equipo decide qué información necesita, qué puede compartir y cómo pedir una ayuda delimitada. Puede solicitar una lista de preguntas para diferenciar acceso y horario, pero no una explicación total del grupo. También anota de dónde procede cada registro y evita convertir una categoría sugerida por una herramienta en dato observado.

Literacidad crítica: tratar las explicaciones como hipótesis
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La lectura crítica aparece al preguntar qué prueba separaría dos explicaciones y al volver a los registros cuando una respuesta parece clara. Si una herramienta afirma que «la motivación» es el problema, el equipo pide qué observación sostiene esa afirmación, reconoce que no la tiene y no la incorpora como hallazgo.

Literacidad de cocreación: revisar una interpretación sin ceder la decisión
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El equipo comparte su primera explicación y notas verificadas, solicita a la IA una forma alternativa de relacionar acceso y horario y la contrasta con el expediente. Reescribe su interpretación, pide revisar una relación que sigue ambigua y vuelve a los indicios antes de ajustarla de nuevo. Conserva una comparación comentada con el aporte de IA, la decisión humana y la comprobación. Una sugerencia aislada de probar accesibilidad puede servir como apoyo; por sí sola no demuestra esta elaboración conjunta ni justifica cerrar el diagnóstico.

Seis formas de trabajo que pueden servir aquí
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La exploración abre variables posibles —formato, horario, instrucciones— antes de elegir una. El apoyo ordena registros que ya existen, por ejemplo en una tabla de fecha, situación y alcance; no inventa lo que no se registró. El análisis compara patrones y pregunta qué dato los contradice.

La interlocución crítica somete la explicación inicial a preguntas incómodas: «¿qué evidencia faltaría para atribuir la baja participación al horario?». La forma de trabajo Cocreación y capacidad crítica sirve para imaginar una prueba pequeña, como modificar el formato de una actividad, y acordar qué observar. La transformación puede replantear el modelo del problema: de atribuirlo al desinterés a examinar barreras de acceso y participación. Se prueba la lectura inicial y la revisada frente al segundo paquete de indicios y a la inspección del material; el equipo señala cuál admite esos registros con menos suposiciones y dónde sigue faltando evidencia. Ese contraste comprueba el valor de la revisión para este ejercicio. No demuestra que una intervención haya mejorado la participación ni que las dos barreras expliquen todos los casos. Las seis formas son recursos, no una escalera ni una obligación para cada diagnóstico.

Evaluar una lectura situada
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Del producto se revisa la relación entre descripción, evidencias, explicaciones y necesidades. Del proceso interesa cómo cambió una interpretación al conocer nuevos indicios y cómo se respondió una objeción. El docente no exige certeza causal cuando el diseño sólo permite contrastar posibilidades. La tabla resume criterios para revisar una afirmación concreta y decidir el siguiente ajuste.

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CriterioSuficientePor revisar
SituaciónUbica periodo, actividad y población sin convertir una impresión en hecho.Usa etiquetas amplias como «falta de interés» sin describir qué ocurrió.
EvidenciaDistingue registros disponibles de información que todavía falta.Trata categorías, predicciones o rumores como registros.
ExplicacionesContrasta dos posibilidades y explica qué prueba las diferencia.Declara una causa única sin alternativa ni comprobación.
Límite y cambioDistingue qué se comprobó en el ejercicio, qué quedó abierto y qué prueba se propone después.Presenta una comprobación futura como realizada o una mejora puntual como solución general.

No se revisa la cantidad de interacciones con una herramienta. Se revisa si una consulta llevó a una pregunta, contraste o decisión que el equipo puede explicar.

IA para diseñar la actividad y cuestionar las explicaciones
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Para quien diseña la actividad: «Diseña una actividad de diagnóstico de dos sesiones con el expediente ficticio que proporcionaré sobre participación digital. Incluye un primer paquete de registros, un segundo paquete para revisar explicaciones, inspección de un material y devolución entre equipos. Pide descripción, dos hipótesis diferenciables, necesidades y límites. Propón preguntas que separen dato e interpretación, con una alternativa sin IA. No inventes datos del grupo ni presentes una intervención futura como realizada».

El docente verifica que los dos paquetes permitan revisar alguna interpretación sin obligar a elegir una causa definitiva. Comprueba el material que se inspeccionará y ajusta las instrucciones si la barrera simulada no aparece en el dispositivo disponible: no se debe pedir al grupo confirmar un problema que no observó.

Para quien estudia: «Tengo un expediente ficticio con participación de tres semanas, horario de publicación, dos comentarios sobre lectura en teléfono y uno sobre incompatibilidad con trabajo. Ayúdame a formular dos explicaciones posibles de la baja participación y una pregunta que las pueda distinguir. No diagnostiques al grupo, no inventes registros y no elijas una explicación por mí».

Acceso, alternativa y límites
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En mantenimiento, un diagnóstico puede contrastar registros de fallas y condiciones de operación; en gestión cultural, barreras de acceso y necesidades de públicos; en un curso de educación, participación y recursos disponibles. Cambian los indicadores y el tipo de comprobación que admite cada campo. Esta actividad no habilita diagnósticos profesionales sobre personas: el ejemplo se limita a analizar condiciones de una actividad educativa. Puede anteceder a un anteproyecto si la evidencia permite formular una opción de trabajo.

La misma actividad puede hacerse con una hoja mural y tarjetas identificadas con palabras: «observación», «interpretación» y «pregunta pendiente». El color puede acompañarlas, sin ser la única forma de distinguirlas. Ofrece el expediente en texto accesible o impreso y permite notas orales vinculadas a cada registro. Cuando no hay IA, una pareja de revisión usa las mismas preguntas de contraste. Si se consulta una herramienta, el equipo evita trasladar datos personales o sensibles y recuerda que sus categorías no sustituyen conversación contextual ni registros autorizados. Un diagnóstico útil puede terminar con una duda; prometer certeza donde no la hay debilita el siguiente paso.

Procedencia de la propuesta
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Esta ficha desarrolla las habilidades y los usos de IA descritos para «Diagnóstico» en las bases de productos de aprendizaje y de uso y evaluación, fila 19. La secuencia, los ejemplos didácticos y los criterios específicos son una elaboración de este catálogo para adaptar al curso.