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Dos personas contrastan una tarjeta con un pasaje señalado en un libro; un hilo une ambos fragmentos.
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Comprueba la afirmación que cambia tu decisión

·4 mins

El caso de Mateo: ejemplo simulado
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Mateo, estudiante de Psicología educativa, prepara una propuesta de tutoría entre pares para su práctica y pide a una IA un resumen de lo que se sabe. La respuesta trae diez afirmaciones y suena convincente. En lugar de comprobarlas todas, empieza por la que sostiene su propuesta: «la tutoría entre pares mejora el aprendizaje un 30 %».

Material para practicar. Tanto la respuesta de IA como el siguiente pasaje son ficticios; no representan un estudio real ni permiten recomendar una intervención. El caso sirve para aprender a delimitar una afirmación.

En el grupo acompañado se observaron mejores resultados al final del periodo que al inicio. El informe no compara esos resultados con un grupo sin tutoría y no informa un porcentaje de mejora atribuible a la intervención. Sus observaciones corresponden a estudiantes de educación básica de una sola escuela.

Con ese material, su nota queda así:

  1. Afirmación copiada, sin mejorarla: «La tutoría entre pares mejora el aprendizaje un 30 %».
  2. Qué cambiaría si fuera falsa: la propuesta justifica con ese número las horas de las tutoras; sin él, tendría que pedir las horas con otro argumento.
  3. Fuente para el ejercicio: el pasaje simulado reproducido arriba. En una comprobación real necesitaría localizar el documento original y registrar su referencia, no citar este ejemplo como investigación.
  4. Pasaje y fecha: «no informa un porcentaje de mejora atribuible a la intervención». Anota la fecha en que hizo esta práctica; al trabajar con una fuente real, registra también la de consulta.
  5. Decisión: dejar pendiente la afirmación del 30 %. El pasaje no sostiene ese número ni permite atribuir una mejora a la tutoría. Mateo retira el porcentaje de su justificación y busca evidencia pertinente para el nivel universitario antes de formular otra conclusión.

Eso es todo lo que la práctica te pide producir: cinco líneas sobre una afirmación, no una revisión de las diez.

Antes de repetir un número o una conclusión que te dio una IA, pregunta lo mismo que Mateo: ¿qué estudio lo midió, contra qué se comparó, en qué población y durante cuánto tiempo? Si ninguna fuente fuera de la conversación responde, el dato queda pendiente y tu decisión se apoya en otra cosa.