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Añade a una tarea tuya un ciclo de retroalimentación con IA que puedas revisar
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Añade a una tarea tuya un ciclo de retroalimentación con IA que puedas revisar

Tabla de contenido

El caso de Paula, ya resuelto
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Paula da derecho penal en tercer semestre y pide un ensayo argumentativo sobre la proporcionalidad de las penas en delitos menores. Su tarea tenía dos entregas: borrador y versión final. Ella comentaba los cuarenta borradores a mano, tardaba dos semanas, y la versión final cambiaba poco: el grupo corregía las comas que ella marcaba y dejaba igual el argumento.

Añadió una vuelta de retroalimentación con IA entre las dos entregas. Compartió desde el inicio una rúbrica de tres líneas (claridad del argumento, uso de fuentes, contraargumentos considerados) y dio al grupo esta petición para usar con Claude:

Prompt: Soy estudiante de derecho y este es mi borrador de ensayo argumentativo sobre la proporcionalidad de las penas en delitos menores. Actúa como evaluador formativo. No me des la respuesta correcta. Señala: (1) los puntos donde mi argumento es débil o circular, (2) las afirmaciones que necesitan una fuente que las respalde, (3) los contraargumentos que no estoy considerando. Usa un tono directo y constructivo.

Cambió también lo que se entrega: el esquema inicial, la versión final y una nota de tres líneas con una sugerencia aceptada, una descartada y por qué. Una de las notas que recibió: «Acepté añadir el contraargumento de que el juez ya pondera caso por caso. Descarté quitar el caso de 2019: la IA dijo que era irrelevante y es mi mejor ejemplo de pena desproporcionada». Con esa nota y el esquema, Paula ve en dos minutos qué decidió cada estudiante y dedica sus comentarios a la decisión, no a las comas. La IA no puso ninguna calificación: la rúbrica la aplica ella sobre la versión final.

Haz lo mismo con una tarea tuya, paso a paso
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  1. Elige una tarea que ya tenga borrador y entrega. Si sólo tiene entrega, añade un borrador una semana antes.
  2. Escribe una rúbrica de tres a cinco líneas con lo que se valora (Paula: «claridad del argumento, uso de fuentes, contraargumentos») y compártela desde el inicio.
  3. Escribe la petición que usará el grupo con la IA, con dos límites fijos: que no dé la respuesta y que señale qué necesita respaldo. Puedes partir de la de Paula.
  4. Decide qué se entrega además de la versión final: un punto de comparación (esquema, versión previa o tabla de fuentes verificadas) y una nota breve de decisiones. Elige lo mínimo que te deje ver el recorrido; la sección de abajo te ayuda a calibrarlo.
  5. Revisa antes de usar un servicio externo qué textos y datos pueden compartirse (protege datos y trabajos al usar IA).

Lo que sigue explica por qué funciona el ciclo y qué otras formas de entrega puedes usar.

Por qué importa lo que pasa después del comentario
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Una actividad es formativa cuando lo que produce (un borrador, un comentario, una nota de decisión) se usa para ajustar la enseñanza y el aprendizaje; puede además contar para la calificación, y ambas funciones caben en la misma actividad. La diferencia entre evaluación sumativa y formativa es de uso, no de instrumento. Un borrador o un comentario se usa formativamente cuando permite decidir qué debe revisarse, qué apoyo necesita una persona o qué conviene cambiar en la enseñanza. Se usa sumativamente cuando contribuye a certificar o comunicar un nivel alcanzado. Un borrador calificado puede generar una acción posterior y cumplir una función formativa; una observación sin calificación puede dejar de serlo si nadie la usa (Black & Wiliam, 1998).

Una herramienta generativa puede apoyar el ciclo porque puede:

  • producir comentarios rápidos y detallados sobre un borrador;
  • contrastar el texto con una rúbrica;
  • proponer preguntas o contraejemplos para una revisión;
  • ayudar a organizar diferencias entre versiones.

Estas posibilidades no garantizan precisión, personalización ni comprensión del contexto. Lo que se sabe hasta ahora es desigual: una revisión de ocho estudios y 461 estudiantes encontró rapidez y detalle en comentarios de ChatGPT, pero mayor personalización y apoyo emocional en la retroalimentación humana. La supervisión humana sigue siendo necesaria para interpretar el contexto, detectar errores y decidir qué acción pedagógica corresponde (Guardia-Paniura et al., 2026).

Arquitectura de un ciclo formativo con IA
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flowchart TD
    A[Estudiante produce borrador] --> B[IA ofrece retroalimentación]
    B --> C[Estudiante revisa y decide]
    C --> D{¿Qué hizo con la sugerencia?}
    D -->|Aceptó| E[Documenta por qué]
    D -->|Modificó| F[Documenta qué cambió y por qué]
    D -->|Descartó| G[Documenta por qué]
    E --> H[Nuevo borrador]
    F --> H
    G --> H
    H --> I{¿Cumple lo mínimo de la rúbrica?}
    I -->|No| B
    I -->|Sí| J[Docente revisa el proceso completo]

Lo que importa es lo que ocurre después del comentario de la IA. Cada ciclo que añadas necesita tres cosas: con qué se revisa (una rúbrica corta, como la de tres líneas de Paula), una acción posterior del estudiante —revisar, verificar, pedir ayuda o explicar por qué aceptó, cambió o descartó— y una comprobación que te deje ver si cambió el trabajo o la comprensión. La nota de decisión del estudiante te dice algo, pero la lees junto con la versión final y con lo que la tarea buscaba.

Qué revisar para saber si el estudiante aprendió
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Imagina una tarea en la que quieres que el estudiante aprenda a escribir conclusiones apoyadas en datos. Le pides consultar a tres compañeros sobre sus preferencias al estudiar y escribir qué puede concluir de sus respuestas. Para revisar ese trabajo necesitas explicar primero qué debe cumplir una buena conclusión: «Afirma únicamente lo que permiten sostener los datos que recogiste». Esa condición es un criterio de evaluación: indica qué observarás para valorar el trabajo. Compartirlo significa explicarlo al estudiante antes de que empiece, con un ejemplo que pueda entender.

Por ejemplo, si tres compañeros dicen que prefieren estudiar con música, puede escribir «Las tres personas consultadas prefieren estudiar con música». Esas respuestas no permiten afirmar que la música mejore su aprendizaje: no se preguntó cuánto aprendieron ni se compararon resultados. Este ejemplo permite entender qué exige el criterio y por qué una conclusión puede cumplirlo o no.

Después decide qué necesitas revisar para saber si comprendió esa diferencia. Puedes comparar lo que escribió antes y después de recibir comentarios, pedir que explique un cambio o hacerle una pregunta sobre su conclusión. Son distintas formas de conocer su razonamiento; no tienes que utilizarlas todas.

A veces se llama muestra del trabajo a la parte concreta que se revisa para conocer cómo aprendió una persona. Aquí podría ser el párrafo de la conclusión antes y después de corregirlo, acompañado de la explicación del cambio. Si pides una muestra, indica siempre qué parte debe entregar o explicar el estudiante y qué quieres conocer al revisarla. La palabra por sí sola no da una instrucción suficiente.

Versión vertical adaptada para pantalla estrecha.

Qué revisar para saber si el estudiante aprendióEjemplo: un estudiante debe aprender a escribir conclusiones apoyadas en datos. El docente explica qué debe cumplir la conclusión y decide si necesita comparar el borrador y la corrección, pedir una explicación escrita del cambio o hacer una pregunta sobre el trabajo. Después comprueba si el estudiante distingue una preferencia de una mejora del aprendizaje.Qué revisar para saber si el estudiante aprendióEjemplo: quieres que el estudiante aprenda a escribir unaconclusión que sus datos permitan sostener.Explica qué debe cumplir la conclusiónDíselo antes de empezar: «Tu conclusión debe afirmar solo lo quepermiten sostener los datos que recogiste».Decide qué necesitas revisar para saber si lo comprendióCompara dos textosPide el borrador y la conclusión corregida. Revisa qué cambió:¿la nueva frase afirma solo lo que sus datos permiten?Pide que explique un cambioJunto a la conclusión corregida, pide una explicación breve:«¿Qué cambiaste y por qué la nueva frase es más precisa?»Haz una pregunta sobre su trabajoPregunta: «¿Qué respuestas recogiste y cómo apoyan tuconclusión?». Escucha si puede explicar la relación.Comprueba qué aprendióSi preguntó quién prefiere estudiar con música, ¿reconoce queesas respuestas no demuestran que se aprenda más? Elige larevisión o pregunta que te ayude a comprobarlo; no hace faltapedir todo.
Qué revisar para saber si el estudiante aprendióEjemplo: un estudiante debe aprender a escribir conclusiones apoyadas en datos. El docente explica qué debe cumplir la conclusión y decide si necesita comparar el borrador y la corrección, pedir una explicación escrita del cambio o hacer una pregunta sobre el trabajo. Después comprueba si el estudiante distingue una preferencia de una mejora del aprendizaje.Qué revisar para sabersi el estudianteaprendióEjemplo: quieres que elestudiante aprenda a escribiruna conclusión que sus datospermitan sostener.Explica qué debe cumplirla conclusiónDíselo antes de empezar:«Tu conclusión debe afirmarsolo lo que permitensostener los datos querecogiste».Decide qué necesitasrevisar para saber si locomprendióCompara dos textosPide el borrador y laconclusión corregida.Revisa qué cambió: ¿lanueva frase afirma solo loque sus datos permiten?Pide que explique uncambioJunto a la conclusióncorregida, pide unaexplicación breve: «¿Quécambiaste y por qué lanueva frase es másprecisa?»Haz una pregunta sobresu trabajoPregunta: «¿Qué respuestasrecogiste y cómo apoyan tuconclusión?». Escucha sipuede explicar la relación.Comprueba qué aprendióSi preguntó quién prefiereestudiar con música,¿reconoce que esasrespuestas no demuestranque se aprenda más? Eligela revisión o pregunta quete ayude a comprobarlo; nohace falta pedir todo.
Qué revisar para saber si el estudiante aprendió Explica qué debe cumplir el trabajo y elige qué revisar o preguntar para comprobar si el estudiante lo comprendió. Ampliar SVG

Aprendizaje Digital e IA (UDGPlus), Universidad de Guadalajara CC BY-SA 4.0

Material editorial del proyecto; no constituye un dictamen institucional.

Descripción textual del diagrama

En este ejemplo, el estudiante debe aprender a escribir conclusiones apoyadas en datos. Antes de empezar, el docente explica qué observará: que cada afirmación esté respaldada por las respuestas recogidas. Para comprobar si lo comprendió puede elegir entre estas acciones:

Desliza horizontalmente para consultar todas las columnas.

Qué pides al estudianteQué revisas o preguntasPara qué te sirve
El borrador y la conclusión corregidaComparas ambas frases y los datos que las respaldan.Ver si dejó de afirmar algo que sus datos no permiten sostener.
La explicación escrita de un cambioLe pides: «¿Qué cambiaste y por qué la nueva frase es más precisa?».Conocer la razón de la corrección, además de observar que el texto cambió.
Una explicación durante una conversaciónLe preguntas: «¿Qué respuestas recogiste y cómo apoyan tu conclusión?».Comprobar si puede explicar la relación entre los datos y lo que afirma.

Si consultó quién prefiere estudiar con música, necesitas saber si reconoce que esas respuestas no demuestran que se aprenda más. Elige qué revisar o preguntar según lo que todavía necesites comprobar; no hace falta solicitar las tres cosas.

Decide qué pedir además del texto final
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En el siguiente ejercicio eres docente de un estudiante que escribe un análisis de 900 palabras y lo corrige después de recibir comentarios de IA. Quieres saber qué cambió, si comprobó las fuentes y por qué tomó esas decisiones. Elige qué debe entregar para que puedas revisar esas tres cosas. Después de responder, lee la explicación: indica para qué sirve cada documento o nota y qué información adicional no necesitas pedir en este caso. La actividad no asigna calificación ni envía tu respuesta.

Actividad interactiva · H5P

Decide qué debe entregar el estudiante

Elige qué textos y explicaciones pedir para comparar los cambios, comprobar las fuentes y conocer las razones de la revisión.

Se cargará solo cuando la abras.
Versión accesible y equivalente

Versión textual del caso
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En este ejercicio, un estudiante escribe un análisis de 900 palabras y lo corrige una vez después de recibir comentarios de IA. Para comparar cómo cambió el análisis y conocer las razones de los cambios, en este ejercicio se propone entregar:

  • el esquema inicial, para reconocer el punto de partida;
  • una verificación breve de las fuentes utilizadas, para observar el contraste;
  • dos decisiones de revisión explicadas, para hacer visible el juicio;
  • la versión final, para apreciar el resultado de esas decisiones.

Entregar sólo la versión final resulta insuficiente. Exigir conversaciones completas, capturas, historial de navegación o todos los mensajes resulta desproporcionado. El número de consultas y los detectores tampoco muestran por sí mismos qué aprendió la persona.

1. Portafolio iterativo: conservar el trabajo para explicar cómo mejoró
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Un portafolio reúne trabajos de una persona para revisarlos. Aquí lo llamamos iterativo porque conserva lo que escribió antes y después de recibir comentarios, junto con una explicación de los cambios. Así el docente puede comparar ambas versiones y conocer por qué el estudiante tomó una decisión.

Ejemplo: un ensayo breve con una oportunidad de revisión. Quieres que el estudiante aprenda a sostener su argumento con razones y fuentes. Le pides un borrador, le das la oportunidad de recibir comentarios y después entrega el ensayo corregido con una nota sobre un cambio importante. Los comentarios pueden venir del docente, de un compañero o de una herramienta de IA, si las reglas de la tarea permiten usarla.

En este ejemplo, pedir documentación proporcional significa ajustar lo que el estudiante debe guardar o explicar a lo que necesitas comprobar y al trabajo que supone prepararlo y revisarlo. El borrador permite conocer el argumento inicial; el ensayo corregido permite observar qué cambió; la nota permite conocer la razón del cambio. Cada elemento responde a una pregunta distinta. Conservar todas las conversaciones o cada modificación del archivo añadiría trabajo sin ser necesario para esta comparación concreta.

Cómo organizar ese ensayo y su revisión. Lee la tabla como tres momentos de una misma tarea. Indica qué hace el estudiante, qué conserva y qué puede revisar el docente. Los tres momentos pueden reunirse en una sola entrega: el borrador, el ensayo corregido y una nota breve.

Desliza horizontalmente para consultar todas las columnas.

Momento de la tareaQué hace el estudianteQué conserva o entregaQué puede revisar el docente
Antes de recibir comentariosEscribe el borrador con su argumento y las fuentes que lo apoyan.El borrador tal como estaba antes de revisarlo.Qué afirmaba al principio y con qué razones o fuentes lo sostenía.
Mientras corrigeLee los comentarios, decide cuáles usar y modifica su ensayo.Una nota sobre un cambio importante: qué cambió y por qué. Por ejemplo: «Añadí un dato de la fuente porque mi afirmación no tenía respaldo».Si puede explicar cómo ese cambio mejora el argumento; la nota se lee junto con las dos versiones.
Al terminarRelee el ensayo y comprueba si las razones y fuentes sostienen lo que afirma.El ensayo corregido. Si algo sigue sin resolverse, lo señala en la misma nota.Si el cambio que explicó aparece en el texto y si efectivamente mejora el argumento.

La fila «Mientras corrige» explica cómo preparar la nota que acompaña al ensayo. No exige entregar otra versión completa. Si el ensayo corregido ya es la entrega final, se utiliza ese mismo archivo; no hace falta duplicarlo con el nombre «cierre».

Ajusta lo que pides al trabajo concreto. Para corregir una sola conclusión puede bastar con conservar ese párrafo antes y después y explicar el cambio en una frase. Para un proyecto largo puede convenir revisar también una decisión intermedia, por ejemplo cómo se eligieron las fuentes antes de redactar. Añade esa revisión si necesitas comprobar algo que la entrega final no permite conocer y si podrás dedicar tiempo a revisarla y devolver comentarios útiles. Una segunda ronda de comentarios tiene sentido cuando queda una dificultad que atender, no como un requisito automático para todos los trabajos.

2. Rúbrica: explicar qué debe cumplir el trabajo y cómo reconocerlo
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Una rúbrica es una guía para revisar un trabajo. Indica qué aspectos se valorarán y describe cómo se ven distintos grados de logro en cada aspecto. Por ejemplo, para revisar una conclusión no basta con escribir «bien, regular o mal»: necesitas explicar qué debe contener para considerar que está apoyada en los datos.

Ejemplo de un criterio desarrollado. Imagina que el estudiante consultó a tres compañeros sobre sus preferencias al estudiar y debe escribir qué puede concluir de sus respuestas. El criterio es: «Cada afirmación de la conclusión debe estar respaldada por los datos recogidos». La tabla desarrolla únicamente ese criterio; si también revisarás la organización o la escritura, tendrás que explicar por separado qué observarás en esos aspectos.

Lee cada fila buscando una descripción que corresponda al texto que tienes delante. Después señala la frase que justifica tu lectura. Los comentarios de la última columna muestran cómo invitar a revisar; no son calificaciones ni etiquetas para la persona.

Desliza horizontalmente para consultar todas las columnas.

Qué ocurre en la conclusiónCómo reconocerlo en el textoQué puedes decir para ayudar a revisarla
Las afirmaciones están apoyadas en los datosExplica lo observado y limita la conclusión a las personas consultadas. Por ejemplo: «Las tres personas consultadas prefieren estudiar con música».«Tu frase describe lo que preguntaste. Explica por qué la limitas a esas tres personas».
Una parte está apoyada y otra necesita corregirseIncluye un resultado de la consulta, pero añade una afirmación que no se comprobó. Por ejemplo: «Las tres personas prefieren música porque les ayuda a aprender más».«La consulta permite conocer su preferencia. ¿Qué dato permite afirmar que aprenden más? Si no lo tienes, revisa esa parte».
La afirmación principal no está apoyada en los datosAfirma un efecto que no se midió o lo atribuye a personas no consultadas. Por ejemplo: «La música mejora el aprendizaje de todo el grupo».«Vuelve a las respuestas que recogiste. Escribe qué sí puedes concluir a partir de ellas».

Puedes usar una herramienta de IA para preparar comentarios a partir de esta guía, pero necesitas leerlos antes de compartirlos. La herramienta puede interpretar mal el criterio o mencionar un problema que no aparece en el texto. La tabla orienta tu revisión; no sustituye la lectura del trabajo.

Petición lista para probar con un fragmento ficticio. El siguiente texto incluye el criterio, la conclusión y el tipo de comentario que se solicita. Puedes copiarlo completo para explorar qué devuelve una herramienta. Si después lo adaptas a un trabajo real, comprueba antes qué textos puedes compartir según las reglas de tu institución y la guía de protección de datos.

Quiero preparar un comentario que ayude a un estudiante a revisar su conclusión. El criterio es: cada afirmación debe estar respaldada por los datos recogidos. En este caso ficticio, preguntó a tres compañeros si preferían estudiar con música; no midió cuánto aprendieron. Su conclusión dice: «La música mejora el aprendizaje de todo el grupo».

Señala qué parte de la conclusión no está respaldada y explica por qué usando solo la información anterior. Después escribe una pregunta breve que ayude al estudiante a corregirla. No inventes datos, no redactes la conclusión en su lugar y no asignes una calificación.

Qué compruebas antes de usar el comentario. Revisa que se refiera a la frase que recibió la herramienta y a los datos disponibles. En este ejemplo debería reconocer que preguntar por una preferencia no demuestra una mejora del aprendizaje. Si inventa resultados, pide datos innecesarios o corrige un problema que no está en el texto, descarta o corrige esa observación. Después de que el estudiante revise su conclusión, compara ambas versiones y pídele explicar el cambio.

3. Bitácora de decisiones: explicar un cambio y su razón
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Una bitácora de decisiones es un registro escrito de decisiones tomadas durante el trabajo. En esta actividad puede ser una nota breve al final del texto corregido. Sirve para conocer qué hizo el estudiante con un comentario: qué cambió, qué mantuvo y por qué. No tiene que escribir un diario de cada consulta ni aceptar y rechazar sugerencias solo para completar un formato.

Instrucción para el estudiante: «Elige un comentario que haya influido en tu revisión. Indica qué decía, qué decidiste hacer y qué razón tuviste. Señala la parte del trabajo donde se puede observar esa decisión. Si decidiste mantener tu texto, explica por qué».

Ejemplo ficticio de una nota completa:

Mi conclusión decía que la música mejora el aprendizaje de todo el grupo. El comentario me pidió comprobar si mis datos permitían afirmarlo. Revisé las preguntas que hice: solo consulté a tres compañeros si preferían estudiar con música. Cambié la conclusión por «Las tres personas consultadas prefieren estudiar con música». La nueva frase describe sus respuestas; no afirma una mejora del aprendizaje que no medí. El cambio está en el último párrafo.

Al leer la nota, el docente compara lo explicado con el borrador y el texto corregido. Busca si el cambio ocurrió y si la razón tiene sentido con los datos disponibles. Una nota bien escrita ayuda a orientar esa revisión, pero conviene comprobarla en el trabajo; por sí sola no garantiza que la persona pueda aplicar la misma idea en otra situación.

4. Conversación sobre el trabajo: pedir que explique una elección
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Una defensa oral consiste en explicar el propio trabajo y responder preguntas sobre él. Para una tarea breve puede tomar la forma de una conversación sobre un párrafo o una decisión. Dile al estudiante de qué hablarán y qué quieres comprobar. Si lo que valoras es su razonamiento, puede tener a la vista el borrador, la versión corregida y sus fuentes para señalar dónde aparece lo que explica.

Instrucción para el estudiante: «Ten a la vista tu conclusión antes y después de corregirla. Vamos a conversar sobre qué cambiaste, qué datos respaldan la nueva frase y cómo aplicarías esa misma revisión a otro caso».

Puedes empezar con «¿Qué cambiaste y por qué?». Después pide «Muéstrame qué respuestas de tu consulta apoyan lo que ahora afirmas». Para comprobar si puede usar la misma idea en otro caso, plantea: «Dos personas dicen que prefieren estudiar de noche. ¿Eso permite afirmar que de noche aprenden más? Explica por qué». Ese último intercambio permite observar algo distinto de repetir una explicación preparada.

Si todavía no puede explicar la relación entre los datos y la conclusión, retoma una respuesta concreta de su consulta y revísenla juntos. Si la expresión oral no forma parte de lo que se evalúa y la conversación introduce una barrera, ofrece una forma accesible de responder a las mismas preguntas, por ejemplo por escrito. Si sí se evalúa la comunicación oral, explica también qué observarás en ella y qué apoyos podrá utilizar.

Qué entrega el estudiante y qué evalúa el docente
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Dile al estudiante qué archivos o textos debe entregar y qué revisarás en cada uno. Por ejemplo, para un ensayo que se escribe y se corrige una vez, puedes pedir lo siguiente:

  1. El ensayo corregido. Lo lees para valorar si presenta un argumento claro y si las razones y fuentes lo respaldan, de acuerdo con lo que explicaste al asignar la tarea.
  2. El borrador anterior a los comentarios. Lo comparas con el ensayo corregido para identificar qué cambió. Si solo te interesa revisar la conclusión, puedes pedir ese párrafo antes y después, en lugar de dos ensayos completos.
  3. Una explicación breve de un cambio importante. El estudiante indica qué modificó y por qué. Por ejemplo: «Acoté mi conclusión a las tres personas consultadas porque mis datos no representan a todo el grupo». Lees esa explicación junto con las dos versiones para comprobar si la razón coincide con lo que cambió.

En este ejemplo se entregan dos versiones del texto y una nota; la nota puede ir al final del ensayo corregido. Para otra tarea, selecciona lo que necesites revisar y explica por qué lo pides. Guardar más archivos no garantiza que puedas conocer mejor lo que aprendió la persona.

Al revisar, relaciona las explicaciones del estudiante con los cambios que realmente aparecen en su trabajo. La tabla siguiente distingue información que ayuda a valorar esas decisiones de datos que, por sí solos, no muestran qué comprendió:

Desliza horizontalmente para consultar todas las columnas.

Lo que aporta al juicioLo que no basta por sí solo
Las decisiones del estudiante ante la retroalimentaciónLa cantidad de interacciones con la IA
La evolución entre versionesLa calidad del prompt en sí mismo
La reflexión sobre el procesoLa versión final aislada
La capacidad de aceptar, modificar o descartar sugerencias con fundamentoLa obediencia a la IA

Después del comentario: decide qué apoyo dar
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Imagina que eres docente de Leo. Le pediste consultar a tres compañeros sobre sus preferencias al estudiar y escribir una conclusión basada en sus respuestas. Leo preguntó si preferían estudiar con música, pero terminó afirmando que la música mejora el aprendizaje de todo el grupo. La IA le comentó: «Necesitas evidencia más sólida». Leo te pide ayuda porque no sabe qué cambiar.

Tu decisión es qué decirle para ayudarlo a revisar su conclusión. En el caso puedes hacerle una pregunta, mostrarle un ejemplo o proponerle una corrección. Después de cada elección leerás una respuesta posible de Leo y decidirás cómo continuar. Es una simulación: las respuestas ilustran situaciones posibles, no predicen cómo reaccionará cada estudiante.

Dedica unos cinco minutos. Pulsa Empezar el caso, lee la situación y elige lo que le dirías. Desplázate dentro del recuadro para ver el texto y todas las opciones. Usa Volver para cambiar una decisión y Explorar otra ruta al terminar para probar un apoyo distinto. Compara al menos dos recorridos: ¿en cuál puedes reconocer qué comprendió Leo y qué necesita todavía?

Al terminar, elige una tarea tuya y anota qué le pedirías hacer al estudiante después de recibir un comentario, para comprobar si sabe usarlo. El caso no asigna calificación ni envía tus elecciones; al recargar se reinicia. La versión textual permite leer todas las rutas sin activar el interactivo.

Actividad interactiva · H5P

Después del comentario: decide qué apoyo dar

Decide un apoyo docente, observa la respuesta del estudiante y comprueba qué puede hacer después.

Se cargará solo cuando la abras.
Versión accesible y equivalente

Caso y rutas en texto
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Situación. Eres docente de Leo. Le pediste consultar a tres compañeros sobre sus preferencias al estudiar y escribir una conclusión basada en sus respuestas. Él preguntó si preferían estudiar con música. Leo escribe: «Tres compañeros prefieren estudiar con música; por eso la música mejora el aprendizaje de todo el grupo». La IA comenta: «Necesitas evidencia más sólida». Tú revisas el texto: informa una preferencia, pero no mide aprendizaje. Leo no sabe qué cambiar.

Ruta 1: preguntas qué midió y a quiénes observó. Leo distingue la preferencia de tres personas de una mejora de aprendizaje. Puedes pedirle una revisión propia, su explicación y un caso nuevo: así observas si aplica el criterio. Si cierras porque su respuesta oral fue adecuada, queda pendiente comprobar cómo lo usa.

Ruta 2: muestras otro ejemplo. «Dos personas prefieren una biblioteca silenciosa» no demuestra que el silencio mejore el aprendizaje. Leo entiende el ejemplo, pero pregunta si debe borrar su párrafo. Si preguntas qué parte sí sostienen sus datos, puede reconocer la diferencia y pasar a la comprobación. Si solicitas directamente la entrega final, queda pendiente observar esa aplicación.

Ruta 3: entregas una frase corregida. Leo incorpora «Las tres personas consultadas prefieren estudiar con música», pero explica que lo hizo porque así estaba en la corrección. Si aceptas ese cambio como suficiente, el producto mejora sin que puedas conocer su razonamiento. Si le pides comparar las frases y explicar qué permiten concluir sus datos, recuperas la oportunidad de comprobarlo.

Comprobación tras las rutas 2 y 3. Leo identifica que no comparó resultados de aprendizaje ni consultó a todo el grupo. Puedes pedir una revisión propia y un caso nuevo para observar si aplica la distinción. Si en cambio pides todas las conversaciones para contar consultas, acumulas registros que no resuelven esa duda.

Cierre común. Pide una nueva conclusión y la explicación del cambio. Después plantea: «Dos personas prefieren estudiar de noche». Pregunta si eso demuestra que de noche aprenden más y por qué. La respuesta permite comprobar si aplica el criterio a otra situación; si vuelve a generalizar, necesita otro apoyo. Elige una tarea tuya y anota qué acción pedirías después de un comentario y qué observarías en la respuesta.

Problemas que conviene detectar antes de usar la actividad
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Dar por válida la valoración de la IA sin revisar el trabajo. Una herramienta puede afirmar que falta una fuente aunque el texto sí la incluya. Antes de compartir ese comentario, busca la afirmación y la fuente a la que se refiere. Si el problema no aparece, corrige o descarta el comentario. Cuando la tarea tenga calificación, aplica los criterios que explicaste al grupo; la respuesta de la herramienta puede ayudarte a localizar algo que revisar, pero requiere tu comprobación.

Pedir una mejora sin explicar cómo reconocerla. «Mejora tu argumento» deja al estudiante sin saber por dónde empezar. Puedes precisar: «En el segundo párrafo afirmas que estudiar con música mejora el aprendizaje. Señala qué dato respalda esa afirmación; si tus datos solo describen preferencias, cambia la conclusión para que diga eso». Después revisa si la nueva frase responde al problema señalado.

No aclarar qué se tendrá en cuenta para calificar. Puedes usar el borrador para ofrecer comentarios y valorar únicamente el texto final. También puedes valorar una explicación de los cambios, si aprender a revisar forma parte de la tarea. En ambos casos, dilo desde el principio. Por ejemplo: «El borrador recibirá comentarios para que puedas corregirlo. La calificación corresponderá al ensayo final, según los criterios compartidos». Si también valorarás la explicación de un cambio, indica qué observarás en ella y cómo contará; no añadas esa exigencia al recibir la entrega.

Considerar que aceptar o rechazar una sugerencia demuestra, por sí solo, que se aprendió. Un estudiante puede rechazar un comentario correcto o aceptar uno equivocado. Pídele explicar su decisión y señalar en el trabajo, los datos o la fuente qué la respalda. Por ejemplo, si conserva una conclusión porque «así lo dijo la IA», todavía necesitas comprobar si entiende por qué sus datos permiten sostenerla.

Qué comprobar antes de pedir que se use un servicio de IA
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Antes de dar la instrucción al grupo, prueba la actividad con un fragmento ficticio o un material que puedas usar y compartir. Comprueba qué tendrá que hacer el estudiante para acceder, qué texto deberá introducir y cómo recibirá los comentarios. Esta prueba permite revisar tanto la utilidad del comentario como las condiciones para participar.

Aclara qué información puede compartirse. Consulta las reglas de tu institución y la guía de protección de datos y trabajos antes de pedir que se introduzcan trabajos reales en un servicio externo. No supongas que quitar el nombre basta para que un texto pueda compartirse: su contenido puede incluir información personal o de otras personas. Si no está claro qué está permitido, prepara el ejercicio con un texto ficticio y ofrece comentarios docentes o entre compañeros para trabajar con el texto real.

Comprueba que el comentario responda a lo que enseñas. Si la actividad valora las razones que sostienen una conclusión, revisa si la herramienta se ocupa de esas razones o solo cambia el estilo de escritura. Contrasta sus observaciones con el criterio explicado al estudiante. Si propone cambiar una expresión, comprueba primero si existe un problema de comprensión o si simplemente está proponiendo otra manera de decir lo mismo.

Prepara una forma de participar cuando la herramienta no pueda usarse. Indica qué hará quien no tenga acceso al servicio o no pueda manejar su interfaz. Por ejemplo: el estudiante revisa el mismo tipo de texto con comentarios del docente o de un compañero y entrega su corrección con una explicación del cambio. Si se le dificulta un formato, acuerda otro que permita comprobar el mismo aprendizaje; cuando el formato sea parte de lo que se evalúa, explica qué apoyos estarán disponibles.

Revisa el tiempo que exige la actividad. Después de probarla, comprueba cuánto necesitas para leer los comentarios de la herramienta, corregirlos y revisar lo que hizo el estudiante. Si no puedes atender todos los aspectos del ensayo en esa vuelta, elige uno y anúncialo: «En esta revisión nos concentraremos en si los datos respaldan la conclusión». Amplía la actividad cuando puedas revisar las entregas y dar comentarios que el grupo todavía tenga oportunidad de utilizar.

Prepara la instrucción para una tarea tuya
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Elige una tarea que ya utilices y decide qué quieres que el estudiante aprenda a revisar. Escribe qué parte del trabajo recibirá comentarios, qué deberá hacer después, qué entregará y qué observarás tú. Indica también cómo contará para la calificación y qué alternativa habrá si no puede usar la herramienta prevista.

Ejemplo que puedes adaptar para revisar una conclusión. Los plazos y la forma de calificar deben ajustarse a tu curso; completa esos datos antes de entregar la instrucción al grupo.

Vamos a revisar si la conclusión de tu trabajo está respaldada por los datos que presentas. Conserva el párrafo como está antes de recibir comentarios. Después lee el comentario que te daré sobre ese párrafo.

Decide qué parte necesitas corregir. Entrega el párrafo inicial, el párrafo corregido y una explicación de qué cambiaste y por qué. Si consideras que el comentario no corresponde, puedes mantener tu frase: explica qué dato respalda esa decisión.

Revisaré si la conclusión afirma solo lo que permiten sostener tus datos y si puedes explicar la relación entre ambos. Tendrás tiempo para usar los comentarios antes de la entrega que se calificará.

Antes de usar este ejemplo, añade la fecha para recibir comentarios, la fecha de entrega y qué se calificará. En el ejemplo, el docente entrega el comentario. Si incorporas IA, especifica qué servicio se utilizará, cómo accederá el estudiante, qué texto está permitido compartir y cómo recibirá comentarios quien no pueda utilizarlo. Así la instrucción queda completa para el estudiante.

Relación con otras secciones del sitio
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Recursos adicionales
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Referencias

  • Black, P., & Wiliam, D. (1998). Assessment and classroom learning. Assessment in Education: Principles, Policy & Practice, 5(1), 7–74. https://doi.org/10.1080/0969595980050102
  • Guardia-Paniura, C. H., Cueva-Luza, T., Cruz-Carpio, F. M., Ito-Díaz, R. R., Apaza-Paco, D. V., Rosas-Rojas, N., Mamani-Mamani, B., Terrero-Pérez, Á., Yaedú, R. Y. F., & Peralta-Mamani, M. (2026). Human and AI-generated feedback in higher education: A systematic review of effectiveness and student perceptions. Contemporary Educational Technology, 18(1), ep623. https://doi.org/10.30935/cedtech/17863
  • Hattie, J., & Timperley, H. (2007). The power of feedback. Review of Educational Research, 77(1), 81–112. https://doi.org/10.3102/003465430298487
  • Nicol, D. J., & Macfarlane-Dick, D. (2006). Formative assessment and self-regulated learning: A model and seven principles of good feedback practice. Studies in Higher Education, 31(2), 199–218. https://doi.org/10.1080/03075070600572090
  • Sadler, D. R. (1989). Formative assessment and the design of instructional systems. Instructional Science, 18(2), 119–144. https://doi.org/10.1007/BF00117714