Renata prepara una explicación sobre un problema de su asignatura. Ya escribió un primer borrador y puede señalar la idea central. Al revisarlo con un sistema de IA generativa recibe dos sugerencias plausibles. La primera vuelve el texto más fluido, pero elimina la condición que hace válido el argumento. La segunda pregunta si una afirmación cambia cuando se considera otro contexto. Esa objeción revela un supuesto que Renata no había comprobado.
Las dos respuestas parecen útiles. Ninguna decide por sí sola qué debe cambiar. Renata necesita volver a lo que quería explicar, revisar la fuente que ya estaba usando y explicar por qué acepta, transforma o descarta cada aporte. Ese trabajo permite hablar de co-creación sin convertir la colaboración con una herramienta en obediencia.
Una sugerencia todavía no es una decisión#
Un sistema puede proponer una formulación, una pregunta, una objeción o una manera distinta de organizar el material. La contribución puede influir de verdad en el recorrido. Sin embargo, la persona conserva cuatro acciones que no conviene esconder:
- formula: aclara qué intenta comprender o producir, qué límites tiene la tarea y qué características tendría una aportación útil, antes de pedir una respuesta;
- contrasta: comprueba la propuesta con algo que no proviene de la propia respuesta —una fuente, conocimiento disciplinar, el contexto de la tarea u otra perspectiva—;
- decide: conserva, transforma o descarta cada aporte por una razón que puede explicarse;
- responde: se hace cargo del resultado y puede reconstruir el recorrido —qué aportó la herramienta, qué se comprobó y qué decisiones fueron humanas—.
Renata no acepta la primera sugerencia porque «suena mejor». La contrasta con lo que pedía la tarea (explicar bajo qué condición vale el argumento) y observa que la condición eliminada era necesaria. Conserva una frase más breve, pero restituye la condición con sus propias palabras. En la segunda sugerencia no copia la objeción: consulta la fuente que ya estaba usando, encuentra que el contexto sí cambia la interpretación y reescribe su explicación. Al final puede responder por ambas decisiones sin volver a la conversación.
Este recorrido supone que Renata ya puede reconocer la idea central y una condición de validez. Cuando una persona todavía no puede hacerlo, pedirle que «verifique» por su cuenta no resuelve el problema: la actividad necesita ejemplos comentados, reglas visibles de qué cuenta como buena respuesta (por ejemplo: «conserva la condición que hace válido el argumento») y acompañamiento antes de incorporar una respuesta generada.
La figura no muestra una ruta correcta por color ni una calificación. Muestra que un mismo aporte puede recibir tratamientos distintos. La pregunta útil es «¿qué cambió, con qué regla lo decidí y qué fuente sostiene la versión final?», y no «¿la IA ayudó?». Este mismo contraste puede recorrerse de forma interactiva: la actividad Compara dos sugerencias pone delante un borrador y dos ayudas, y pide decidir qué hacer con cada una antes de mostrar qué cambia en el texto.
Co-crear no significa repartir la responsabilidad#
La expresión co-creación persona–IA nombra un ciclo en el que una respuesta del sistema entra al trabajo intelectual y la persona la interroga, contrasta y transforma. No significa que ambos participantes comprendan o respondan de la misma manera. La herramienta influye; la persona mantiene la responsabilidad por lo que entrega.
El término agenciamiento persona–IA amplía la mirada. Además de la persona y el sistema, incluye la actividad, las fuentes, lo que la tarea exige (por ejemplo, conservar la condición de validez), el tiempo disponible, las reglas del curso y las condiciones de acceso. Todos esos elementos pueden orientar lo que sucede, pero no tienen la misma capacidad de comprender, decidir o responder por una consecuencia.
Este uso retoma de manera acotada el concepto de agencement de Deleuze y Guattari: una relación entre elementos heterogéneos que, al conectarse, modifica lo que pueden producir. En esta guía no se emplea para atribuir comprensión o responsabilidad moral a la IA, sino para no separar el resultado de las condiciones que lo hicieron posible. La pieza del blog sobre agenciamiento persona–IA desarrolla ese linaje filosófico; aquí se traduce en decisiones observables para aprender y enseñar.
En el caso de Renata, el resultado no depende solo de “una buena conversación”. También depende del primer borrador, la instrucción de la tarea que exige conservar la condición, la fuente que permite comprobar el supuesto y la decisión de no confundir fluidez con exactitud. Nombrar esa configuración ayuda a mirar el proceso completo sin presentar al sistema como autor moral ni a la estudiante como simple operadora.
La dirección epistémica es la capacidad de decidir qué cuenta como una respuesta pertinente y fundada: qué pregunta se intenta resolver, qué fuentes se aceptan como respaldo y qué versión puede sostenerse. La conserva Renata cuando usa la respuesta como material para pensar y no como sustituto de su juicio. La figura siguiente representa el ciclo —formular, contrastar, decidir y responder— y dos desenlaces posibles, no dos efectos automáticos de la tecnología.
Versión vertical adaptada para pantalla estrecha.
Aprendizaje Digital e IA (UDGPlus), Universidad de Guadalajara CC BY-SA 4.0
Material editorial del proyecto; no constituye un dictamen institucional.
Descripción textual del diagrama
La persona y la IA aportan cosas distintas al trabajo conjunto: la IA propone variantes y señales; la persona conserva el juicio y lo que quería decir. El recorrido —formular, contrastar, decidir y responder— gira alrededor de una pregunta: ¿quién comprueba y decide?
Desliza horizontalmente para consultar todas las columnas.
| Decisión de la persona | Qué ocurre con la respuesta | Desenlace |
|---|---|---|
| Comprueba la respuesta y toma la decisión. | Una objeción o un ejemplo inesperado obliga a revisar las propias ideas antes de aceptarla. | La IA ayuda a pensar. |
| Acepta la respuesta sin revisar. | La respuesta se copia o se valida sin comprenderla ni comprobarla. | La IA sustituye el pensamiento, y la persona deja de practicar. |
La decisión sigue siendo humana: conservarla convierte el trabajo conjunto en aprendizaje; cederla convierte la ayuda en sustitución.
Aquí, ganancia cognitiva significa que la interacción amplía lo que la persona puede comprender, explicar o transferir. La descarga cognitiva consiste en trasladar una operación a un apoyo externo. Esa descarga puede ser útil en tareas rutinarias; se vuelve un problema educativo cuando sustituye precisamente la comparación, la comprobación o la argumentación que la actividad pretendía desarrollar.
El siguiente ejercicio pone a prueba esa distinción con un caso breve: una explicación convincente con dos afirmaciones sin respaldo. Las cinco rutas de respuesta son plausibles; solo una conserva la dirección epistémica completa. El ejercicio no se califica y no registra el intento: su función es ensayar la decisión antes de enfrentarla en un trabajo real.
Actividad interactiva · H5P
Decidir, contrastar y reformular
Caso formativo para elegir una secuencia que conserva la dirección epistémica ante una respuesta no respaldada.
Versión accesible y equivalente
Versión textual del ejercicio#
Una IA propone una explicación clara sobre un problema de tu disciplina, pero dos afirmaciones no están respaldadas por las fuentes citadas. ¿Qué ruta permite conservar la dirección epistémica y convertir el hallazgo en una mejor iteración?
- Explicitar qué cuenta como buena respuesta (por ejemplo: «cada afirmación tiene una fuente que la respalda») → verificar las afirmaciones en las fuentes → decidir qué conservar o rechazar y por qué → reformular la pregunta y el texto. Esta es la ruta que conserva la dirección epistémica: esa regla orienta el contraste, el contraste informa una decisión y la decisión transforma la siguiente iteración.
- Corregir el estilo de la respuesta → conservar sus ideas centrales → añadir las referencias sugeridas al final. No resuelve el problema de fondo: las afirmaciones siguen sin contrastarse y las referencias no se validan; una respuesta más pulida no es necesariamente una respuesta mejor fundada.
- Consultar a tres sistemas → elegir la respuesta que más se repita → reformularla con palabras propias. La coincidencia entre sistemas no sustituye una fuente ni el juicio de la disciplina: una mayoría de respuestas puede repetir el mismo error.
- Pedir a la IA que evalúe su propia respuesta → aceptar sus correcciones → entregar el resultado con una nota de uso. La revisión automática puede aportar pistas, pero delegarle también el juicio final deja la decisión fuera de la persona; documentar el uso no basta si la decisión sigue delegada.
- Guardar la conversación completa → seleccionar el fragmento más convincente → explicar que la IA ayudó a producirlo. El registro muestra qué ocurrió, pero no demuestra contraste ni explica con qué razones se aceptó o rechazó una propuesta: trazabilidad y dirección epistémica se relacionan, pero no son equivalentes.
Qué permiten afirmar los dos estudios#
Dos estudios recientes respaldan esta cautela, aunque no establecen una regla universal. En un estudio exploratorio que comparó a 36 estudiantes durante ocho semanas, el grupo que trabajó colaborativamente con ChatGPT obtuvo mejores resultados de desempeño y conciencia sobre IA, pero el grupo sin ChatGPT obtuvo mejores resultados de pensamiento crítico (Ji et al., 2025). Otro estudio analizó 40 encuestas, seis conversaciones y dos entrevistas. Las conversaciones distinguieron un uso pasivo, dirigido por la respuesta de la IA, de una colaboración con mayor actividad de la persona; las dos entrevistas mostraron que una guía estructurada ayudó a llegar a la resolución: formular y aplicar una conclusión (Nasr et al., 2025). Por el tamaño y el contexto de ambas investigaciones, conviene leerlas como resultados de su contexto: apoyan el diseño con reglas visibles y acompañamiento, no la promesa de que toda co-creación produzca aprendizaje.
El rastro útil es pequeño y significativo#
Documentar co-creación no exige entregar una transcripción completa. Un registro breve puede mostrar mejor el aprendizaje:
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| Cambio considerado | Qué aportó el sistema | Qué hizo la persona | Qué se guarda |
|---|---|---|---|
| Acortar la explicación | Una versión más fluida | Renata recuperó la condición que se había perdido | Versión anterior, versión final y razón |
| Revisar un supuesto | Una objeción contextual | Consultó una fuente y cambió el argumento | Fuente, decisión y fragmento revisado |
Este registro permite observar juicio y revisión. Guardar cada clic, en cambio, puede añadir ruido, exponer información innecesaria y desplazar la atención hacia el uso de la herramienta. Conviene conservar solo aquello que permite reconstruir una decisión relevante.
La alternativa sin IA conserva el mismo aprendizaje#
Renata también podría recibir dos cambios preparados por el profesorado o intercambiar su borrador con otra persona. La ruta cambia, pero lo que se entrega se mantiene: una comparación, una comprobación, una versión revisada y una razón. Al comparar las rutas, conviene comprobar que la alternativa exige el mismo pensamiento y no se convierte en sanción para quien no puede o no desea usar IA.
Puede ser razonable no usar la herramienta cuando el material contiene datos sensibles, cuando no ofrece condiciones de uso aceptables o cuando la ayuda realizaría justamente el trabajo que se intenta aprender. La decisión de no usarla también expresa agencia si responde a lo que la tarea busca y a las condiciones reales.
Cuatro preguntas para conservar la dirección#
Estas preguntas recorren las mismas cuatro acciones de la guía y de la figura:
- Formular: ¿qué intentaba comprender o producir antes de pedir ayuda, y con qué límites?
- Contrastar: ¿qué fuente, regla o ejemplo —externo a la respuesta— permite comprobarla?
- Decidir: ¿qué aporte no se sostiene y cuál conviene conservar o transformar, por qué razón?
- Responder: ¿puedo reconstruir el recorrido y hacerme cargo de la versión final?
De dónde viene esta secuencia#
La propuesta de Orientaciones es el documento de referencia del que proviene esta secuencia; todavía no es una norma institucional vigente. En esta página se vuelve una secuencia de cuatro acciones —formular, contrastar, decidir y responder— que distingue qué aportó la herramienta, comprueba cómo influyó y conserva la responsabilidad por la decisión. La guía para el profesorado lo traduce en una comparación anotada y una conclusión revisada que hacen visible un cambio significativo sin delegar la explicación final.
Cierre#
Una herramienta puede introducir una posibilidad que cambie el recorrido. Hay co-creación educativa cuando la persona la comprueba, la transforma y puede responder por la decisión; no cuando el acabado oculta el trabajo que dejó de realizar.
La lección 4 del curso de diseño inverso y cocreación con IA retoma esta dirección humana para delimitar qué propone la IA y qué decide la persona dentro de una actividad completa.
Referencias
- Deleuze, G., y Guattari, F. (1987). A thousand plateaus: Capitalism and schizophrenia (B. Massumi, trad.). University of Minnesota Press. (Trabajo original publicado en 1980).
- Ji, Y., Zhan, Z., Li, T., Zou, X., y Lyu, S. (2025). Human–machine cocreation: The effects of ChatGPT on students’ learning performance, AI awareness, critical thinking, and cognitive load in a STEM course toward entrepreneurship. IEEE Transactions on Learning Technologies, 18, 402–415. https://doi.org/10.1109/TLT.2025.3554584
- Nasr, N. R., Tu, C.-H., Werner, J., Bauer, T., Yen, C.-J., y Sujo-Montes, L. (2025). Exploring the impact of generative AI ChatGPT on critical thinking in higher education: Passive AI-directed use or human–AI supported collaboration? Education Sciences, 15(9), 1198. https://doi.org/10.3390/educsci15091198
Cómo continuar#
La co-creación permite observar quién conserva la dirección. El siguiente paso es mirar qué trabajo realiza la persona con las ideas. Continúa con Qué hace activa una experiencia de aprendizaje.
